De la Mora, aprendió a dibujar antes que a hablar, y experimenta en este arte con pelo humano y sintético sobre papel, con papeles quemados, con sangre, con el dibujo borrado, en collages y en Braille. “El dibujo siempre ha sido la técnica más pura y tradicional que ha existido y, para cualquier artista, la escritura y el dibujo van de la mano. Es una extensión de la escritura y viceversa; los dos van ligados y son la forma en que las ideas quedan plasmadas: Cuando dibujo cuestiono, defino y experimento”
José Luis Sánchez Rull, artista y maestro de la Escuela La Esmeralda, afirma que “el dibujo, desde los años 70, ha sido el bravo espadachín que defiende al arte de la supuesta e irremediable pérdida del aura Benjaminiana”
En las obras de Jorge Méndez Blake, el dibujo casi siempre funciona como parte de un sistema más amplio o es complemento de otras piezas. Así lo explica: “En el dibujo puedo vaciar muchos tipos de información e ideas distintas en un solo espacio. Algunas veces es ‘guía’ para otras obras, como esculturas o instalaciones. Me interesa como un estado intermedio entre lo preciso y lo difuso. Entre lo real y lo utópico”.